
Donde nadie puede ver que su sonrisa sí es capaz de desvanecerse, dibuja raíces en la tierra.
Su soledad en aquellos lugares no tenía límites.
No sé cuándo tengo que parar.
Los límites no están pintados en el suelo, nada me lo marca.
Podrías buscarlos y no rendirte nunca. Estarías así hasta la eternidad.
Podrías buscarlos y morir en su búsqueda, cuando para encontrarlos no tienes más que parar de buscar.
Qué paradoja.