
Daría la vuelta al panel y así, caería de él e iría a parar en otro suelo con una gravedad distinta. Desde allí, podría mirar de frente los pasadizos del infierno y aprenderme el camino de memoria para salir de ahí - ya que la experiencia solo ha hecho que la costumbre sea una tortura más.
Yo no quiero cambiar el mundo, quiero cambiar el universo. Para eso, primero he de cambiar a las personas, a la persona.
Hago mucho y consigo poco, me esfuerzo bastante y se queda en intento...
No quiero vagar más por las mismas calles.