23/6/14

Puedes ser tú.

En cada acto dejo de ser yo. Entonces respiro y me reencuentro, y me asusto.
El espejo no es capaz de transmitirme  el interior de mi mirada, no me dice que estoy perdiendo... Ni el qué.
Me confundo en cada pensamiento.

¿Habré dejado de ser tú? ¿Pero como se deja de ser?
Hasta los muertos no cambian, su corazón late en nuestras mentes. En mi mente.

Por ahora, solo soy un ente abstracto que se moldea a base de palabras, desilusiones, abrazos irisados, golpes, sonrisas...

La vida consiste en perecer y revivirte.

1 comentario:

Manuel Torres dijo...

No hay nada tan precioso como un corazón lleno de marcas y recompuesto a duras penas, es señal de que se ha amado mucho, y en cuestión de amar, si se sabe cuando perder siempre se gana.