20/4/10

Las calles del abismo

El mismo camino de siempre, escuchando la música de siempre.
Esperando con encontrarme con la chica colombiana en sentido contrario, con el padre y sus hijitos chinos, el gato que está en el portal tramando algo, – o simplemente esperando la llegada de alguien- ver que me están esperando porque, de nuevo, llego tarde.

Es una rutina matutina que no cambiaría por nada, pero, sin saber cómo, a veces puede ser totalmente distinta.

He seguido viendo a las mismas personas – y al mismo gato – pero la diferencia no estaba en ellos, sino en mí.
Vacía, hueca…algo me faltaba. Algo en mí necesitaba ser satisfecho. Mi alma sentía soledad, sentía a la muerte. ¡Es tan difícil de explicar!
Me sentía sola en mi rutina.
Me siento sola sabiendo que no lo estoy. ¿Qué no tengo que tanto me falta…?

Pero, de nuevo, ese corto trayecto, se tuvo que volver normal. Ver que me esperaban y caminar hasta llegar al final.

No tengo tiempo para pensar en vacíos.

4 comentarios:

enrojecerse dijo...

no pienses en vacíos, pues. o intenta pensar en llenar algo, de nuevo, de algo nuevo también.

Delia dijo...

Yo tambien muchas veces me siento vacia y hueca por dentro la verdad, pero bueno aunque cueste intento no pensar demasiado que me cansa XDDDD


Besos guarri! ;)

Delia dijo...

Porrrrrr cierto! cuando quedemos tu y yo a solas me explicas como lo hago para tener otro bichejos de estos como Faustito ^___^

Jaime dijo...

Muchas veces la rutina es lo único que nos llena; si no fuese por ella, puede que sintiésemos más el vacío.

Pero al fin y al cabo, sigues una rutina dinámica, en la que, aunque acontazca lo mismo, todo está en movimiento. Yo sigo una rutina estática, mi habitación no se mueve y el despacho donde hago las prácticas nunca cambia. Esa es la mala rutina; esa es la que te va erosionando como una gotita de agua.

Así pues, disfruta de tu bienaventurada rutina ;)