14/8/10

Capullos en flor

Tengo una espinita. Pequeña, débil y sin color. Dadas sus características, ni tan solo yo me acuerdo de que está ahí. Sólo cuando empieza a clavarse sin querer.

Al abrazar siempre voy con cuidado. Un apretón muy fuerte podría hincármela del todo, y no sólo yo sufriría sus consecuencias. Pocas veces esta espinita se divide y se clava en el otro ser que ha querido dar cariño. Son traicioneras y no tienen reparo en los seres humanos.

Últimamente, me fijo más en ella. Está enfadada, me hace daño, me quejo en silencio e intento no pensar en ello. Se agarra con fuerza.
Sé que está confundida. Echa de menos una rosa donde encontrar a más compañeras como ella...Pero me gusta su soledad y quiero tenerla así más tiempo.

No llegará el fatídico día en que me abracen tan fuerte que vuelva a aquél oscuro y latido lugar. Pondré coraza de hierro...
...me vendaré los ojos
...cerraré la luz
...no oiré su voz
...no sentiré su delicadeza

Me hipnotizan tus pétalos; pero mis sentidos caerán rendidos a mi razón.

5 comentarios:

enrojecerse dijo...

cuanta delicadeza. y la foto ya es el toque final:) me gusta

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Lydie Bianco dijo...

ay! m'encanta la foto. l'has fet tu oi? :)

Jaime dijo...

En cierto modo te animo a no compartir esa espinita en un tiempo. Si, el dolor compartido es menos dolor...pero espinita a espinita...se forma una estaca.

Deja volar tus sentidos, no los entregues a la razón...pero razona lo que sientes ;)

Irene dijo...

Lidia: no, precisament aquesta la va fer una amiga meva. Jo només he retocat el color.