8/11/10

Carta a mi hijo Invierno y mi nieto Abrasador



Por no haber acudido a mi llamada, por abandonarme cuando más te necesitaba, por pensar que no me hacías falta. Ahora me consumo en fuego... ¿al menos recogerás mis cenizas?

Quiero creer que no pido tanto. La rabia me está consumiendo y me estoy callando, y todo por el precio que debo pagar...porque, es este ¿verdad?
No me asaltes con más de tus mentiras.

Detesto a los "gallitos" y a sus cuentos; porque no estoy para ese tipo de historias.

Y mi espalda, siempre apuñalada, siente vergüenza al ser mostrada. Tranquilos, como creo recordar que mencioné una vez, yo también me las tiro, pero al frente, como los valientes.

5 comentarios:

enrojecerse dijo...

aag la vi en flickr!
me gusta mucho

Jaime dijo...

Pues las espaldas apuñaladas se curan creando corazas...pero traen su parte negativa de que no es sólo la espalda lo que protegen, sino también el corazón para que nada penetre.

Desirée dijo...

Gracias por pasarte, y me alegro de que te haya gustado ^^
La foto es alucinante..
Que no te dé vergüenza mostrar las puñaladas. Son heridas de guerra, y siempre se aprende de ellas.
Un abrazo.

Diario de Arquímedes dijo...

Creo que nunca hay que esperar nada de nadie..luego pasan estas cosas

Un beso ;)

Desilusionista dijo...

Alguien que no acude cuando le llamas, que no está cuando le necesitas,...no va a recoger tus cenizas. Se las limpiará de encima como si fuesen polvo. Pero eh, ahora sabes más que antes.

Un beso