
Algo que no me había propuesto nunca es demostrar a los demás cuánto me importan, cuánto les quiero y que estaría ahí para lo que sea.
Por otra parte, haciendo repaso de este año, solo puedo decir que ha sido un año más. Un año repetido... Pero con despedidas. Muchas despedidas.
Aunque también recibimiento: un nacimiento que me ha trastocado el mundo para bien.
Os deseo lo mejor para los 366 Años Nuevos que nos esperan en el 2012. Yo, por mi parte, voy a intentar parar el bucle de los años.